Desde Tejidos de Dignidad, organización que ha trabajado por más de 25 años en la
defensa de los saberes y la vida de los pueblos originarios, nos pronunciamos ante la
violencia estructural que azota a las mujeres de La Esmeralda. Más de seis mujeres
indígenas han denunciado al Dr. García quien trabaja en dicho centro de salud.
Sabemos que estos abusos no son casos aislados, sino parte de una «pedagogía de la
crueldad» que se ensaña con los cuerpos-territorios de las mujeres indígenas. Cuando un
médico abusa de una mujer en su comunidad, no solo viola un cuerpo, sino que intenta
quebrar la soberanía de todo un pueblo.
Nuestra crítica a las lógicas de «ayuda» y Estado:
¿Por qué tardaremos tanto en reaccionar ? Pregunta para quienes trabajamos en
programas para la prevención de la VBG tanto en las instancias gubernamentales como en
ONgs, organizaciones socias implementadoras de agencias internacionales.
Vemos cómo una y otra vez se repite la ejecución de programas de prevención de Violencia
de Género (VBG) en contextos indígenas que no son más que un calco de lógicas de un
racismo romántico muy colonial en su núcleo. Desde Tejidos de Dignidad hemos insistido
de manera reiterada en que cualquier política pública o financiamiento destinado a combatir
la violencia en territorios indígenas es papel mojado —una garantía de financiamiento para
socios implementadores— si no cuenta con una pertinencia cultural real.
Si bien reconocemos que en algunos centros de atención pública existen figuras de
traducción, esta es una cifra ínfima y marginal frente a la magnitud de la demanda. Para
nuestra organización, la presencia de intérpretes no es un detalle logístico, sino una
prioridad programática y de derechos humanos. No aceptamos más traductores que se
limiten a repetir el ‘ABC’ de los manuales de VBG diseñados desde escritorios urbanos; esa
labor, además de insuficiente, es profundamente alienante.
Ese rol asistencialista de «vengo a explicarles qué es la VBG» lleva en su núcleo una lógica
colonial que ignora los saberes y las formas de resistencia propias de las mujeres indígenas.
La realidad en comunidades como La Esmeralda demanda la creación de programas
situados y orgánicos, que abandonen los conceptos universales y abstractos para nombrar
las violencias múltiples que atraviesan los cuerpos. Exigimos instituciones y programas que
dejen de ver a las mujeres indígenas como objetos de sus proyectos y empiecen a tratarlas
como sujetos políticos con derecho a una justicia que hablen sus propios idiomas / lenguas.
¿Qué pasa cuando la justicia no habla, no entiende, no escucha a hablantes de idiomas
indígenas? Es una realidad que instituciones estadales y agencias internacionales
financien/ coordinen cientos de proyectos, pero se nieguen a entender la importancia de
invertir en cuerpos de traductores y traductoras en las instituciones de justicia y salud. Sin
mediación lingüística, la denuncia es imposible y la impunidad es total. Las víctimas en La
Esmeralda se enfrentan a un muro de silencio porque el sistema no está diseñado para
escucharlas, sino para gestionarlas como estadísticas.
Exhorto Final: Hacemos un llamado directo al Ministerio de Pueblos Indígenas y a las
instancias de administración de justicia. Exigimos investigación y castigo para el presunto
agresor. Nosotras les creemos.
¡Justicia para las custodias de la vida y las que vienen!
Asociación Civil Tejidos de Dignidad Caracas, mayo de 2026
Créditos videos: Eduardo Rodríguez. Traducción Shereji Liscano, coordinadora de
traducciones, Tejidos de Dignidad. Estados Amazonas y Bolívar.
